11.13.2010

Tissues

En la mesa de detrás tuya había una pareja. El chico decía algo en susurros y la chica asentía en silencio. Él le cogió la mano a ella y se la besó mientras ella miraba impasible por la ventana. Entonces, se levantó y se marchó tras dejar unos cuantos billetes sobre la mesa. Ella se quedó bebiendo a sorbitos el café que estaría ya frío. Se encendió un cigarro y empezó a romper en trozos muy pequeños la servilleta de papel, pensando en lo que acababa de pasar. Y mientras yo la observaba y tú seguías hablando, yo anhelé eso. El tener un corazón roto al que acudir cuando todo lo demás va aburridamente bien.

6 comentarios:

Martina dijo...

Qué bien viene el desamor de vez en cuando... sobre todo para la poesía o la música

marzo* dijo...

no podría haber explicado esto mejor

huelladeperro dijo...

Y sin embargo quien tiene un corazón roto anhela la calma de quien le va todo bien.

O quizá no. Quizá cada uno disfruta con lo que tiene. Porque... ¡sería tan fácil cambiar los papeles!

Moonlight Shadows dijo...

Me gusta como escribes. Te sigo.

dijo...

The grass is always greener on the other side of the fence.

Ana dijo...

Tiene muchooo que no pasaba por tu blogg, un beso! No pares de escribir nunca!

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