11.11.2007

Fog

Ya lo ves. Me alejo de nuestra casa cada vez más y no veo absolutamente nada. Me adentro en la oscuridad y me congelo por el miedo. De vez en cuando vuelvo y llamo a la puerta, pero tú estás demasiado ocupado en deambular como un zombie por los pasillos. Finges que no escuchas cómo la aporreo (la que un día fue "nuestra".)
Así que, ya ves, aquí estoy, alejándome muerta. Sin embargo la víctima siempre eres tú, ya que yo soy la que se va (a patadas, a patadas) de aquí.

5 comentarios:

Antonio dijo...

...bocanada.

Anónimo dijo...

cuando se vive con la soledad por tanto tiempo; el alma se pudre acabando con los sentimientos, acabo de ver tu blog me identifico contigo.
no dejes apagar tu esencia sigue asi...

ALOMA69 dijo...

El aislamiento.

Abrazo.

huelladeperro dijo...

Un día dejó de sonar la puerta.
¡Qué extraño silencio!
Salí a ver que pasaba; te vi a lo lejos, perdiéndote en la niebla.
.-¡Ya volverá!, -dije mientras entraba en casa.
No volviste. La casa se hundió en la ciudad, rodeada de detritos.
Un día salí de mi madriguera, cansado de mi prisión de habitaciones vacías.
Desde entonces te busco.
Pero sé que no te encontraré.

Jorge dijo...

Qué maravilla de comentarios. VENGA YA.

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