4.29.2008

Promise you I'll stick around

Te escribo rápidamente para decirte que el momento que más claro recuerdo de mi estancia en tu vida es cuando me arrodillé ante ti y hundí la cabeza en tu regazo. Te lloré durante horas y tú te volviste loco, tirándome al suelo. Todas las lágrimas, todos los moratones del alma ya no existen. Tú te limitas a adorar a mujeres que no te merecen. Lo sabes, lo sabes. Todo porque son guapas y te hacen un poco de caso. Y yo tengo ganas de volver a llorarte por los pantalones y tengo ganas de pegarte tan fuerte que todos los cardenales espirituales de los que alardeas te sangrarán. Y mancharemos la moqueta con tu sangre ácida y oscura. Entonces te darás cuenta de que te equivocaste. Soy lo que necesitabas. Soy ese golpe fuerte en la mandíbula que la realidad necesitaba encajarte.

4 comentarios:

Diego García dijo...

Te regalo una palabra: penillanura.
Mañana me voy a Cantabria. Esta noche salgo por Madriz.

Diego García dijo...

Y mancharemos la moqueta con tu sangre ácida y oscura.
(magistral)
La adjetivación "cardenales espirituales" no me ha gustado nada.

Cecilia Lisbon (as the teenage drug customer) dijo...

A mí tampoco, Diego. Pero moratones ya estaba cogida y no sabía cómo darle profundidad. Así que lo dejé así y pensé que estaba bien siendo un poco mierda xD

Pau Llanes dijo...

No sé... un poco truculento... esas rabietas... tampoco es creible un desalmado y además con mandíbula... Suelen encajar bien casi todos los golpes (menos los bajos... ahí si que no vale mandíbula de acero)... Un saludo... le leo al final de la tarde... espero que no sea demasiado tarde... Pau

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