10.26.2010

The Party

Mi madre se enfadaría si me pusiese de nuevo el vestido negro. "Un color champán con los zapatos nuevos sería exquisito". Pero es que me da igual. Me importa bien poco lo que los amigos de papá puedan decir de mí. Así que guardo la diadema en el bolso y me escondo detrás de las cortinas. Alargo la mano hacia la mesa y reclamo la botella de vino tinto que tanto me pertenece. Y, entonces, me escurro por entre las rendijas de este ventanal y doy a parar a la terraza que lleva al ático. Mi propia fiesta me está esperando entre el ruido de la monstruosa ciudad y la quietud del cielo encendido. El fuego del cemento quema mis pies desnudos y la botella se consume como lo hace mi vida. Espero y dormito, espero y dormito. Las estrellas me escupen en la cara y yo vomito el contenido de esta copa. Destrozo el vestido que mi madre mandó comprar para esta fiesta. Me pregunto quién será el nuevo amante de mamá, y quién será la nueva novia de papá. Me pregunto quién intentará engañarme lo suficiente como para dejar de mirar hacia abajo cada vez que me asomo por una ventana. Y tendrá los dedos largos como garras, y me arrancará la falda, y me hará mucho daño. Y yo seguiré vaciándome como este apartamento a las 4 de la mañana.

3 comentarios:

La Co dijo...

Las gárgolas, mi querida, las gargolas.
Que no son otra cosa que los espíritus horrendos encargados de mantener la paz del templo.
Por fuera son mosntruos, por dentro, querubines.
La pregunta es ¿de qué lado estás?

Anna Cosenza dijo...

Fantástico. ¡Que talento!

paola guillen dijo...

Intenso!!
vacía tu alma, vacía lo que te dio la vida y luego ve al cielo inmenso encontraras el arcoiris.

bonito post me gusto

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