5.21.2007

Needle in the hay

Cuando alguien me resulta especialmente molesto, ya sea porque grita mucho, porque es demasiado feo, demasiado guapo o porque no me cae bien de primeras, imagino su muerte. Corrijo: imagino cómo le mataría. Siempre son maneras cruentas, la mayoría de las veces con un cuchillo o un arma arrojadiza. Suele haber muchas vísceras y mucha petición de piedad. Cuando mato a más de uno a la vez, es una celebración. A los niños procuro darles un golpe en la nuca, que me dan más lástima. Con los viejos, me deleito arrancándoles la lengua para, después, improvisar. Con todos los demás, uso bastante más la imaginación.

Finalmente, entre tanto bullicio, me siento más sola. Y con la soledad, llega la ansiada tranquilidad.

11 comentarios:

K dijo...

A veces, cuando me aburro, pienso en maneras de matarlos.

cecilia_lisbon dijo...

O de matarme.

K dijo...

Eso tú. :P

Lucia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lucia dijo...

si la soledad tranquiliza pero luego llega la ansiedad , que haceis entonces?

ALOMA69 dijo...

Desde luego no es fácil admitir publicamente algo así, aunque supongo que nadie se libra de estos pensamientos, en cuanto a los niños, desde que soy madre que no puedo soportar la idea de matar niños, aunque el niño en qüestión sea repelente a más no poder, creo que se les debe dar una oportunidad.

Un abrazo!!!

629 dijo...

Pues debe suceder muy a menudo. A poco que cojas el metro.

Verdeazul dijo...

Yo no lo imagino, lo sueño usualmente...

Pareidolia dijo...

Yo tengo excusa: tengo al demonio dentro de mí. Si no, mira al padre Karras, ni tocarlo me hizo falta para tirarlo por la ventana...

Bea dijo...

Se siente bien no ser la única. Empecé a hacer eso cuando tuve una pelea con un ex y pensé que sería bueno matarlo "solo en mi mente" pero también de una manera física para que a mi mente le fuera más creíble. Eligí matarlo con un hacha... sentir el mango de madera en mis manos y el peso al elevarla sobre mi propia cabeza para cortar la suya. De ahi hasta llegar a cortar cabezas de la gente mientras camino por la calle e imaginar los gestos con que quedarían mientras fuera volando por los aires dejando chisguetes de sangre tras de sí.
Creo que el colmo fué imaginar a la mascota de mi hermana, un chihuahueño cortando las cabezas de los dos gran danés de mi hermano.

nadie dijo...

A mi NORMALMENTE con ignorarlos me basta.
En fin.
Supongo que lo habrás intentado.

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